Publicado por: Coceta
Andalucía | Lun 28 - Abr - 2014

Entrevista a Silvia Oñate Moya, directora del Instituto Andaluz de la Mujer

FAECTA/ Silvia Oñate es desde octubre de 2013 directora del Instituto Andaluz de la Mujer. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla y máster en Alta Dirección de Instituciones Sociales, Oñate cuenta además con una amplia experiencia en materia de género. Según sus propias palabras, el cooperativismo es un modelo que no olvida a las personas. En esta entrevista puedes conocer sus reflexiones sobre estas y otras cuestiones.

FAECTA. ¿Qué opina del cooperativismo de trabajo?

Silvia Oñate: El modelo cooperativo es un fiel reflejo del binomio ética- economía. Es el mejor ejemplo de un modelo de gestión que favorece la creación de empleo y la cohesión del territorio.

Las cooperativas apuestan por valores como la solidaridad y la participación. Es un modelo económico que no olvida a las personas. De hecho, el propio concepto del cooperativismo, basado en la cooperación de sus integrantes, sitúa a las personas por encima de la economía especulativa.

Por tanto, ahora que vivimos un momento de crisis, de cambio, podemos repensar nuestros principios organizativos y empresariales, y liderar el cambio hacia otros más justos, más solidarios y responsables. Principios que van muy en la línea del cooperativismo.

F. El porcentaje de mujeres empresarias y directivas en cooperativas de trabajo es superior que en otro tipo de empresas ¿a qué cree que se debe?

S.O. Este tipo de modelo empresarial es mucho más igualitario y, por tanto, justo con las mujeres, ya que impulsa un modelo gerencial distinto, basado en la participación y el emprendimiento en equipo. Es una buena razón para optar por él, teniendo en cuenta las dificultades con las que las mujeres nos encontramos habitualmente para emprender y para crecer profesionalmente. Este modelo permite a las mujeres compartir riesgos y tejer sus propias redes. Las mujeres cooperativistas están desarrollando una labor fundamental en la visibilización de este modelo y en la creación de redes de empresarias. Las aportaciones de las mujeres cooperativistas en este sector son fundamentales tanto en el ámbito de la gestión como del conocimiento al modelo de emprendimiento colectivo.

F. Principios cooperativos como el de una persona, un voto, el ejercicio de la democracia económica y la igualdad que recoge la Ley de Cooperativas Andaluzas ¿piensa que favorecen la participación económica de las mujeres?

S.O. Por supuesto. En el momento en el que las mujeres tienen el mismo poder de decisión que los hombres, sea en el ámbito que sea, tienen en sus manos la capacidad de cambiar la economía. Para poder transformar, hay que llegar a los ámbitos de decisión. El cooperativismo permite llegar a los mismos de pleno derecho, sin techos de cristal que romper.

F. ¿Cómo se puede facilitar desde el ámbito empresarial la corresponsabilidad?

S.O. Inspirando y aplicando los propios valores cooperativos a la gestión empresarial, siendo socialmente responsables. Es necesario que las empresas favorezcan la corresponsabilidad en el ámbito doméstico. Es decir, que fomenten que los hombres se hagan corresponsables de las tareas del cuidado del hogar y la familia, porque sólo así las mujeres podrán crecer profesionalmente y llegar a los ámbitos de decisión.

F. ¿Existen programas de apoyo y sensibilización para emprender en colectivo?

S.O. Contamos con diversas subvenciones e iniciativas dentro del Programa de Apoyo a la Economía Social de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empleo. Junto a ello, desde el IAM damos un importante papel al cooperativismo como medio para el emprendimiento femenino. Prueba de ello es nuestra colaboración con Fempes en el marco de los Fondos Europeos, a través de un convenio que ha permitido desarrollar una treintena de acciones formativas. Ahora estamos poniendo el acento en el impulso del emprendimiento a través de las TICs, con programas como el de mentorización Hipatia, el Comercia-up o el de formación en comercio digital Innovat. Junto a ello, ofrecemos un Servicio de Asesoramiento a Emprendedoras y Empresarias, así como una Red de Cooperación de Emprendedoras. Además, nuestro programa Igualem ofrece formación online a empresas y organizaciones sindicales en nuevas formas de organización del trabajo basadas en la igualdad.

F. La corresponsabilidad en vida laboral, familiar y personal, ¿es un mito o una realidad?

S.O. Es una realidad a la que aspiramos llegar, y para ello necesitamos la complicidad del empresariado. Necesitamos que las empresas fomenten nuevos horarios laborales, nuevos incentivos a la conciliación y nuevos métodos para medir la productividad. Y necesitamos ser conscientes de la importancia de ese otro mercado laboral hasta ahora invisibilizado. Según un estudio del IAM elaborado en colaboración con la Universidad Pablo de Olavide, el trabajo doméstico aportaría a Andalucía una riqueza, no contabilizada, de 167.500 millones de euros anuales, cifra que está muy por encima del PIB andaluz generado. Y lo más llamativo: de esa cantidad, el 62,5% es aportado por las mujeres.

F. ¿Cree que potenciar el trabajo en grupo, el autoempleo en colectivo, puede favorecer la incorporación de las mujeres al plano empresarial?

S.O. Sin duda. El cooperativismo tiene un mayor índice de representatividad femenina: casi un 50%, y un 39% en puestos de responsabilidad. Y es que partimos de la base de que la economía social tiene un mayor compromiso con la igualdad. Pero es que además, el cooperativismo y la economía social han resistido mejor la crisis en sus inicios.

A día de hoy, Andalucía lidera el ranking de comunidades con mayor número de cooperativas, y además con un elevado porcentaje de empleo indefinido. Por tanto, ese compromiso con el empleo estable, con la igualdad y con el desarrollo local, unido a su fuerte resistencia como modelo de gestión en momentos difíciles, hacen del cooperativismo una clave para el emprendimiento de las mujeres.

F. ¿Cómo cree que se podría implementar la incorporación de las mujeres empresarias a las concertación social?

S.O. Muchas medidas legales y cláusulas sociales ya están implementadas en la concertación. Y, por supuesto, se pueden incorporar otras nuevas que incentiven las medidas de conciliación para los hombres y favorezcan la introducción de la perspectiva de género en la ordenación del tiempo del trabajo remunerado.

F. ¿Cuál es su opinión acerca de las necesidad o importancia de incluir las cláusulas sociales en la contratación pública o lo que es lo mismo una contratación pública responsable con necesidades sociales básicas como son el empleo o el compromiso con el entorno?

S.O. La Junta de Andalucía ya trabaja en ese marco. De hecho, ya se han constituido diversos grupos de trabajo especializados, coordinados e impulsados por la Consejería de Hacienda y Administración Pública, para integrar criterios medioambientales, sociales y de igualdad en la contratación pública. Todo ello se verá reflejado en la elaboración y publicación de una guía de contratación del sector público andaluz, que ampliará la que ya publicamos el año pasado desde el IAM para la inclusión de cláusulas de igualdad en contratos, subvenciones y convenios públicos. Quiero recordar además que la Junta cuenta con unidades de igualdad en todas sus consejerías, que, coordinadas por el IAM, hacen cumplir el principio de igualdad en los presupuestos, planes y normativas que se aprueban.

F. ¿Qué opina del papel que juegan FAECTA y AMECOOP en la labor de empoderamiento de las empresarias cooperativistas?

S.O. La aportación de Faecta y Amecoop son imprescindibles. No hay mayor fuerza que la unión de las partes, y esa es la clave que ha permitido avanzar a las mujeres, no sólo a las empresarias, a lo largo de tantos años de esfuerzo y lucha por la igualdad. La creación de redes de cooperación es imprescindible para lograr objetivos comunes, y eso lo sabe muy bien el asociacionismo de mujeres, principal impulsor de las políticas de igualdad.

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