Publicado por: Coceta
Comunidades Autónomas / Navarra | Sab 23 - Dic - 2017

Inteligencias múltiples en Cuatrovientos a través del emprendimiento social

ANEL.-/ Bajo la premisa de que los equipos son más productivos, Alex Osborne popularizó hace ya más de 60 años el término “lluvia de ideas” o “brainstorming”. Proponía la existencia de un tipo de sinergia que tiene lugar cuando los miembros de un grupo interactúan y que les lleva a alcanzar mejores resultados. Según Osborne, los grupos que seguían sus consignas en el proceso de ‘brainstorming’ resultaban el doble de productivos que aquellos cuyos miembros trabajaban en solitario.

Y eso fue lo que el pasado 15 de diciembre técnicos de la Asociación Navarra de Empresas Laborales (ANEL) se afanaron en demostrar al medio centenar de alumnos de los centros de Formación Profesional de Cuatro Vientos, Burlada y Elizondo que participan en el programa de creación de proyectos de emprendimiento social.

Se trata de una acción del proyecto transfronterizo ETESS Escuela Transfronteriza de Economía Social y Solidaria) del que ANEL es su jefe de filas y que tiene la colaboración y coordinación del Servicio de FP del Departamento de Educación del Gobierno de Navarra. ETESS (cuenta con la participación de la Unión Europea y está financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, Feder.

En pocas semanas, la iniciativa, un laboratorio de emprendimiento para descubrir soluciones a cuestiones que la sociedad plantea, permitirá testar en el mercado las ideas de negocio que resulten seleccionadas.

Durante cerca de dos horas, los alumnos, de entre 18 y 20 años, se enfrentaron a los retos que los fueron poniendo los técnicos de ANEL para poner a prueba sus capacidades para trabajar en equipo y hacerles ver que sólo si confían en esa fórmula tendrán éxito en sus negocios. “Vamos a ser meros mediadores. No sé qué esperáis de esto, pero lo que yo espero es que la sesión se os haga muy corta”, les avanzó Enrique Ciaurriz Tejada nada más iniciar su intervención. Los alumnos apenas tuvieron tregua.

Les repartieron lápices y pósits de colores, pero antes los técnicos les dejaron unos breves instantes para que “se movieran por la sala y conocieran gente” –aunque dentro del proyecto ya han participado en algunas sesiones individuales, era la primera vez que los alumnos de los tres centros compartían aula-. “Esto es como lo de las citas rápidas”, les animó Mari José Vivar Durán quien no tardó en bombardearles a preguntas con el ánimo de lograr la mayor interacción posible con sus interlocutores.

Vivar fue intercalando preguntas con algunos de los conocimientos teóricos sobre la materia que los alumnos han ido adquiriendo desde que el pasado mes de octubre empezaron a trabajar en los diferentes proyectos. Ideas de negocio que apuestan desde impulsar una empresa de lavado de coches a domicilio, a una agencia de viajes temáticos o un restaurante de alimentación con dietistas enfocado a deportistas. Iniciativas todas ellas que no buscan una rentabilidad económica en el corto plazo sino el impacto social y el aprendizaje colectivo.

Suman, en total, diez proyectos entre los tres centros –uno por cada uno de los equipos- de los que sólo tres –uno por centro- conseguirán pasar a la última fase y tendrán la oportunidad de incorporarse a la Cooperativa de Emprendedores de ANEL para vivir una experiencia de emprendimiento real y que les permitirá, además, compatibilizar las horas de prácticas en empresas que deben realizar en el marco de la formación que están recibiendo en los distintos centros. Para su entrada en la cooperativa se valorará la facilidad de puesta en marcha del proyecto, su sintonía con los requisitos de la cooperativa y la madurez y capacidad de gestión del equipo promotor.

La técnica de ANEL les habló de las cinco ‘C’ del trabajo en equipo: complementariedad, coordinación, comunicación, confianza y compromiso y les pidió que buscarán más: “¿Somos capaces de cooperar o competimos?” También les habló de las diferentes actitudes que se pueden adoptar ante un mismo conflicto: la retirada, la sumisión, la competencia y la cooperación, y les remarcó la importancia de definir las reglas para que un equipo funcione. Ellos mismos se encargaron de pegar en la pizarra los pósits con las que, en su opinión, eran más importantes. Entre otras, señalaron el respeto, el permiso al error, la participación o la confidencialidad.

Durante la sesión de trabajo, los técnicos se sirvieron de la metodología Belbin, basada en la teoría de los roles de equipo, para tratar de enseñar a los alumnos a potenciar las cualidades de cada integrante del equipo, enriquecer objetivos y facilitar la asignación de tareas. “Porque para que un equipo funcione es preciso repartir las tareas. Debe haber cerebros, coordinadores, finalizadores, cohesionadores, implantadores, especialistas, investigadores de recursos, impulsores y evaluadores. ¿Con cuáles de estos roles os identificáis vosotros?, les preguntó Vivar.

La prueba más difícil llegó cuando los alumnos tuvieron que redondear con el lápiz de forma consecutiva los números del 1 al 60 rotulados en el folio que les entregaron los técnicos de ANEL. Una prueba de agudeza visual, pero, sobre todo, de trabajo en equipo que debían completar en un tiempo no superior a los 2 minutos y 30 segundos, “el promedio de la población”, les adelantó Vivar. Solo un alumno del centro de Elizondo consiguió terminar a tiempo el ejercicio. Pero se quedó sentado y no ayudó a sus compañeros por lo que el equipo que tardó, de media, más de tres minutos en completar la prueba no consiguió el objetivo. La lección que aprendieron seguro que les será de gran utilidad en un futuro.

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