Publicado por: Coceta
Navarra | mar 04 - Oct - 2016

Las líderes navarras apuestan por el diálogo, la transparencia y las personas

ANEL/Se ha celebrado la mesa redonda “La experiencia de nuestras líderes” dentro del Ciclo de Conferencias “Liderazgo Participativo” organizadas conjuntamente por la Asociación Navarra de Empresas Laborales (ANEL) y la Confederación de Empresarios de Navarra, en la que cuatro directivas navarras han compartido su experiencia sobre cómo generar confianza y compromiso con el proyecto empresarial. Cuatro mujeres que proceden de sectores de actividad muy diferentes y de estructuras empresariales muy distintas, pero que tienen algo en común: su compromiso con el territorio.

Las protagonistas han sido Anabel Zariquiegui, directora general de Eroski, Laura Sandúa, gerente de Sandúa Group, Elisa Genua, plant manager de Schneider Electric Puente La Reina y Elisa Uribeetxebarria, gerente Altsasuko Scoop, y han presentado y debatido sobre su manera de entender el liderazgo dentro de la empresa.

Ignacio Ugalde, presidente de ANEL, ha sido el encargado de inaugurar el evento, financiado por el Servicio Navarro de Empleo y que cuenta con la colaboración de AMEDNA.

Ugalde ha dado la bienvenida al centenar de asistentes a la mesa redonda, entre los que se encontraban Isabel Elizalde Consejera de Desarrollo Rural, Ainhoa Aznárez, Presidenta del Paramento y Paz Fernández directora general del Servicio Navarro de Empleo. Un nuevo encuentro del programa de Liderazgo Participativo, un foro que “busca intercambiar ideas que contribuyan a convertirnos en agentes de cambio en nuestra vida profesional. Un espacio de encuentro para generar conocimientos compartidos que nos ayuden a transformarnos a la vez que transformarnos nuestro entorno”, ha añadido Ugalde.

El presidente de ANEL incidió en que se trata de una forma de liderazgo que supone el presente de algunas organizaciones pero que debería representar el futuro de todo el tejido empresarial: “la manera con la que hay que repensar las empresas y cómo se gestionan”.

En este proceso de avanzar en formas de liderazgo participativo las personas y su empoderamiento son esenciales. “Supone compartir las tomas de decisiones, saber delegar. Tener en cuenta que cada persona de la organización tiene también una vida personal, unas esperanzas y unas inquietudes. Se trata de gestionar unas organizaciones cada vez más diversas y multiculturales, y reconocer todo el potencial que conlleva esa diversidad”, concluyó.

Tras la intervención de Ugalde, la moderadora de la mesa redonda, la periodista Belén Galindo, fue presentando con una breve biografía una a una a las cuatro directivas que han tomado parte.

En primer lugar, Elisa Uribeetxebarria, gerente de la cooperativa Altsasuko y ejecutiva con experiencia internacional en México y República Checa, centró su intervención en la promoción del cambio basándose en su experiencia en estos dos países. Conocer la cultura de cada país y cada región para “hacer empresa e involucrar a las personas” en los objetivos de la organización. “He topado en varias ocasiones con la jerarquía organizacional, con estructuras verticales y la experiencia en estos dos países me han ayudado a entender el equipo con el que trabajas”.

Así mismo, Uribeetxeberria ha señalado que, la aportación de los líderes, “no tiene por qué ser jerárquica”. Para la gerente existen tres dominios del ser: el lenguaje, el cuerpo y la emoción y “combinando esos tres los líderes tenemos que generar los espacios de conversación para generar acción”, opinó.

Por su parte, la gerente de la compañía familiar ribera Sandúa Group, Laura Sandúa, coincidió en la importancia de una “comunicación horizontal para favorecer la participación del trabajador y un clima laboral en el que éste se sienta cómodo y valorado”.

Para Sandúa, son tres las competencias clave para el desarrollo de liderazgo participativo: la transparencia, la positividad y el desarrollo de equipo. En primer lugar, la transparencia, ha explicado, es “una definición muy apreciada que hay que trabajar día a día desde dentro de la empresa. Debemos interesarnos por el trabajo del equipo para crear empatía con las personas.

En Sandúa trabajan tanto la comunicación interna de manera horizontal: “queremos participación activa es decir, que la información sea analizada y aprovechada” como a nivel externo “también es muy importante ya que la confianza que vamos a generar en la sociedad va a ser clave”.

En cuanto a la positividad ha explicado que ésta se da cuando el líder transmite de forma natural su entusiasmo a todo su equipo. Y, por último, en cuanto al desarrollo de equipo ha subrayado que “necesitamos que el trabajador no trabaje de forma automática, que se involucre y se creen los vínculos”.

Por su parte, Anabel Zariquiegui, directora regional de Eroski, señaló que, ante “niveles altos de incertidumbre y de competencia, un líder tiene que potenciar que las personas de la empresa se enfrenten a los cambios por sí mismas, no se trata de que él lo haga todo. Hay que crear espacios de participación y de opinión”, destacó.

En el caso de la cooperativa Eroski, en la que trabajan 2.000 personas en Navarra, el 72% de los puestos de dirección lo ocupan las mujeres. “Somos una empresa formada en su mayoría por mujeres y mi experiencia en Eroski es que las mujeres tienen la mismas oportunidades que los hombres”.

Zariquiegui también destacó la importancia de la transparencia y contó que en su caso, el hecho de ser cooperativa de trabajo y de consumo promueve la “máxima transparencia, ya que los trabajadores son además propietarios”.

Por último, y desde un punto de vista más industrial, Elisa Genua, plant manager de Schneider Electric en Puente La Reina, aportó su experiencia dentro de un grupo multinacional. Genua afirmó que un líder “debe dar feedback a las personas de una manera constructiva y ofrecerle también posibilidades de desarrollo y formación para pueda crecer dentro de la empresa en función de sus ambiciones”. Asimismo, la directiva de Schneider dijo que “el líder tiene que tener capacidad de adaptación porque el mercado cambia rápidamente”.

Genua también tiene una gran experiencia de trabajo en otros países y el mayor aprendizaje ha sido la superación y la motivación. “Te das cuenta de que tanto en una empresa navarra como en una húngara priman muchas cosas comunes como la familia, por ejemplo o que su trabajo sea reconocido”. Como ejemplo de país al que mirar, señaló Brasil (y Suramérica en general) “donde hay muchas mujeres en altos cargos, se fomenta mucho los temas relacionados con temas de recursos humanos e igualdad”, concluyó.

El líder perfecto

Por último, durante el coloquio, las cuatro directivas definieron el perfil del líder perfecto: “debe tener capacidad de aceptar retos, agilidad para la transformación, buen funcionamiento en ámbitos de incertidumbre, positividad, transparencia, empatía, buena gestión de las personas”.

Todas coincidieron en la idea de que no hay que tener miedo a los cambios y a enfrentarse a retos. “Debemos vernos capaces y no tener miedo a pedir ayuda, no pasa nada si nos caemos y nos volvemos a levantar”, afirmó Zariquiegui.

Así mismo, en la importancia de salir al extranjero y conocer nuevas culturas y su forma de trabajar. “En mi caso, me ha ayudado a intentar entender a las personas y sus motivaciones. La internacionalización y trabajar fuera es muy enriquecedor”, concluyó Sandúa.

 

 

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