Publicado por: Coceta
Navarra | jue 06 - Mar - 2014

Siete participantes de un curso de ANEL forman una cooperativa de servicios a la dependencia

ANEL/COCETA.- Siete participantes del curso ‘Prepárate, vamos a cuidar personas’, organizado por la Asociación Navarra de Empresas Laborales (ANEL) el pasado año y financiado por el Servicio Navarro de Empleo, han decidido dar el salto y crear su propia cooperativa. Lo habían prometido. Y el pasado mes de octubre con el diploma en una mano expresaron su deseo de subirse al tren. Tan solo cuatro meses después ya han llegado a la primera parada. “Se podría decir que hemos realizado el trayecto Pamplona-Tafalla”, dice una de las participantes. 

Todas ellas son Auxiliares de Enfermería y bajo el nombre de Seina pretenden dar respuesta integral a todas las necesidades derivadas de una persona dependiente. Cristina Barrios, María Fuertes, Loreto Muruzábal, Beatriz Carrero, Amaia Iturria, Ana Azcona y María Armendáriz son las creadoras de esta iniciativa, que intenta poner en práctica uno de los objetivos manifestados por María Fuertes en octubre: “Se trata de dignificar nuestra profesión”.

Por eso ahora están atentas, con papel y bolígrafo, escuchando consejos y ‘maneras de hacer’. Cuentan con la ayuda incombustible de ANEL y han establecido una alianza muy útil con Servicios Sociales Integrados, S.Coop. cooperativa con 28 años de trayectoria atendiendo a las personas dependientes en Bilbao. “Llevamos trabajando mucho tiempo en el sector público y queríamos ayudarles a ellas en Navarra. Son cinco sesiones de trabajo donde les orientamos cómo gestionar algunos aspectos, desde la puesta en marcha de la cooperativa, hasta las tarifas”, explica Merche Arribas, responsable del Área de Atención a la Dependencia. Las siete consideran que Servicios Sociales Integrados es la voz de la experiencia. No en vano, cuentan ya con 420 trabajadoras. “Dentro de unos años nos gustaría vernos así”, confiesan.

Desde Seina ya se ha dado respuesta a dos clientes y se le está dando información a un tercero. Verles conversar en grupo es escuchar una retahíla de argumentos válidos acerca de la novedad que aportan. “Vemos una oportunidad de hacer lo que nos gusta y aprender sobre ello”. “Nosotras no queremos tratar a las personas dependientes como números. En las residencias los pacientes no tienen el tiempo necesario para su cuidado”. “La economía sumergida hace mucho daño siempre, pero en nuestro sector es llamativo. Muchas de las cuidadoras particulares no están cualificadas”.

Ellas señalan los agujeros de su sector, pero lejos de minarles, esas “carencias” incrementan aún más su ilusión y esfuerzo. Y mientras se preparan para perfeccionar Seina, una de sus reflexiones se queda flotando en el aire: “La gente invierte mucho dinero en el cuidado de sus hijos, pero no de las personas dependientes. Es algo absurdo, porque todos vamos a depender alguna vez de alguien ¿no?”.

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