Publicado por: Coceta
Entrevistas / Numero_16 | Lun 19 - Oct - 2009

“Con flexibilidad, las cooperativas se adaptarán al nuevo paradigma”

No m’ho crec (No me lo creo) es el ilustrativo título publicado este año por el ex ministro de Industria y Energía Joan Majó. Es un libro pensado para no especialistas que arroja luz sobre los orígenes del abismo financiero y económico actual, y que propone recetas para salir del atolladero. Acerca de este tema y del papel del cooperativismo en la economía que viene habló Majó recientemente en la Primera Semana de Economía Cooperativa de Catalunya, con una ponencia titulada “Los nuevos motores de la economía”.

Joan majó

PREGUNTA: En tu libro No me lo creo afirmas que la morosidad no es la causa real de la crisis actual.

RESPUESTA: Las subprime han dado la estocada final, pero no tenían fuerza suficiente para echar abajo todo el sistema financiero internacional.

Los fondos propios del sistema no eran de verdad. La morosidad no ha hundido un sistema que se valoraba a sí mismo en 4,5 billones de dólares.

El segundo elemento de mi “no me lo creo” es que la crisis económica sea consecuencia de la crisis financiera.

La crisis financiera internacional no es española. La crisis española es una crisis de modelo de crecimiento, que se aguanta artificialmente gracias al endeudamiento progresivo. En el momento en que este mercado ha desaparecido nos hemos quedado con 1,2 millones de pisos para vender. Y eso no tiene nada que ver con la crisis financiera. El colapso del sistema financiera internacional ha impedido que se continúe alimentando nuestra burbuja y ha explotado.

“En muchos nuevos sectores habrá menos regulaciones de trabajo y más regulaciones mercantiles”

P.: ¿Cómo valoras la respuesta del Gobierno?

R.: En una primera etapa lo que hicieron todos por desgracia –y me incluyo porque yo también estaba equivocado– es pensar que se trataba de una crisis financiera y reaccionar con medidas respecto a la liquidez de los bancos, inyectando dinero. Sin embargo, no es suficiente con reactivar puesto que lo peor que podría pasar es que todas las personas que estaban poniendo ladrillos vuelvan a ponerlos, puesto que volveríamos a la dinámica que ya teníamos. Estamos en un momento difícil en que tenemos que crear dos millones de puestos de trabajo, que son los dos millones de parados que hemos generado en un año y medio, pero diferentes de los que había. Aquí tenemos que hacer un cambio de un 10% del PIB. Propongo soluciones, empezando por decir que esto va a ser largo. Lo que hace falta es activar la economía mediante algún tipo de actividad diferente a las que tenemos ahora.

P.: ¿Cuáles son esos nuevos motores de la economía?

R.: El primero y más conocido es el sector de la comunicación, telecomunicaciones e informática, donde no hemos avanzado tanto como en otros países europeos. El segundo es para mí la más importante: la necesidad que tenemos de cambiar nuestro modelo energético precisamente para que se convierta en un motor de actividad. Por ejemplo: la gente que está poniendo ladrillos para hacer pisos nuevos debería dedicarse unos años a rehabilitar pisos antiguos para hacerlos más eficientes energéticamente. Hay mucho trabajo en la construcción, pero no para hacer más pisos, sino para reformarlos.

El tercero es reconvertir el sector del automóvil. La fabricación de un nuevo modelo de coche y sus componentes puede generar una cantidad impresionante de puestos de trabajo.

El cuarto es evidente pero no le damos importancia: el incremento enorme que habrá en la necesidad de atención a las personas. Habrá una enorme cantidad de empresas que se dedicarán a la atención a las personas y una enorme cantidad de autotrabajo.

Los cuatro sectores requieren nuevas competencias y nuevas prioridades técnicas, pero también nuevas actitudes. Una parte importante de estos puestos no serán de asalariados, serán trabajos donde la persona tendrá un grado elevado de autonomía, autoorganización, libertad de contratación… Cada vez un número mayor de personas no serán asalariadas. Si trabajan individualmente serán autónomos, pero si lo hacen colectivamente, serán cooperativas.

“El problema de la cooperativa es que corra el peligro de los excesos de la democracia”

P.: Subcontratadas por grandes empresas mercantiles…

R.: En muchos casos, sí… ¿pero qué quiere decir esto? Que aumentará un tipo de trabajo no asalariado. Las cooperativas son grupos de personas que, sin ser de una empresa capitalista, unen sus recursos colectivamente para vivir. Por lo tanto creo que eso aumentará la necesidad de huir del sistema de relaciones laborales que existe como consecuencia del trabajo industrial. En cambio, en el sector servicios o en muchos de estos nuevos sectores, habrá un tipo de trabajo que no será industrial sino que estará mucho menos regulado por unas relaciones que hoy entendemos como relaciones de trabajo y serán mucho más reguladas por un tipo de relaciones mercantiles.

P.: Eso conlleva el riesgo de aumentar la precarización.

R.: Sí. Yo creo que el trabajo del futuro tendrá mucha menos seguridad de la que tiene ahora, cada vez más personas trabajarán por su cuenta.

P.: ¿Crees que las características constitutivas de una cooperativa se adaptan a este paradigma productivo?

R.: Yo creo que sí, en tanto que haya una mayor flexibilidad en la forma de trabajar. Para mí el problema de la cooperativa siempre es que no esté gestionada de forma adecuada y corra el peligro de los excesos de la democracia: que en un momento dado puedan generarse problemas de gestión porque no esté bien establecido el sistema de toma de decisiones y haya demasiadas posibilidades de opinar para todos, de forma que eso paralice las decisiones. Si eso se controla, la cooperativa es un sistema muy bueno.

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