Publicado por: Coceta
Entrevistas / Numero_11 | mié 01 - Oct - 2008

“Las cooperativas deberían valorar poner su dinero en banca ética”

Arcadi Oliveres, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona y presidente de la asociación Justicia i Pau, es un reconocido intelectual y economista, aclamado en Cataluña, España y América Latina por sus aportaciones para un mundo más justo. En su trayectoria destacan una infinidad de conferencias alrededor del mundo, la publicación de varios libros, la obtención de una serie de premios y ser uno de los principales impulsores de la banca ética en España, mediante la creación de la asociación Fets (Financiación Ética y Solidaria), con 54 ONG y cooperativas.

Arcadi Oliveras

PREGUNTA: ¿Hacia dónde va la economía social?

RESPUESTA: Es muy difícil decir que vamos hacia un mundo de economía social. Sin embargo, lo que se puede decir es que se están generando espacios cada vez mayores. Aunque puede parecer paradójico, la aparición de la informática, por ejemplo, juega a nuestro favor. Permite resolver cosas a distancia. Ha disgregado, para bien y para mal, a grandes empresas, que han ido externalizando muchos servicios, lo que en algunos casos será malo desde el punto de vista salarial y laboral. Pero, por el contrario, aquellos grandes mastodontes empresariales pueden irse convirtiendo en pequeños grupos y, por tanto, por ejemplo, pueden dar trabajo a una cooperativa que ofrezca servicios contables, a otra que ofrezca servicios de seguros, y así. No es halagüeño, pero se irán ganando espacios.

P: ¿Funciona mejor una cooperativa que una empresa mercantil en tiempos de crisis?

R: En una cooperativa lo que no hay, y que sí hay en el sistema capitalista de una empresa, es un grupo de accionistas cuyo único objetivo es el lucro y que intentan chupar al máximo posible del rendimiento, de los costos de los proveedores, el rendimiento incluso del medio ambiente que están promocionando, para maximizar sus beneficios. Esto en la cooperativa no existe y, por lo tanto, creo que puede funcionar bien.

P: Usted ha hablado mucho de repartir equitativamente los recursos. ¿Cómo se distribuye con equidad en una empresa? ¿Deberían ser todos los salarios iguales?

R: No, porque es muy complicado. Hay diferentes responsabilidades, diferentes tipos de trabajo. Yo estaría de acuerdo con esa horquilla del tres al uno que me habían dicho que existía en alguna cooperativa grande hace tiempo. Pero es que si nos vamos a las grandes empresas, como el Banco Bilbao Vizcaya, puede haber trabajadores que cobren mil euros al mes cuando los miembros del Consejo de Administración cobran 600.000 euros al mes. Es una diferencia del 600 al uno. Si me dicen tres o cuatro, que es lo que hacen algunas cooperativas, pues lo aceptaría.

P: Hay una parte del cooperativismo que considera que el sector no debería relacionarse directamente con ONG porque son empresas, y empresas rentables, aunque sean sociales. ¿Qué opina usted?

R: Creo que las cooperativas han de ser una cosa rentable. Hay dos ejes fundamentales para los que deben servir: para dar trabajo a los cooperativistas y para ofrecer un servicio o un producto a un mercado. Si cumplen esto y remuneran bien a los cooperativistas, ya está bien. No tienen por qué querer maximizar sus beneficios si esas dos finalidades las están cumpliendo. En mi opinión no hay que pretender buscar grandes rentabilidades. Cuando doy charlas sobre banca ética y me preguntan “¿esto me va a rendir mucho más?”, yo les respondo que no. Esto rinde para cubrir el costo de la vida y quizá un pelín más. Pero es que la gente no tiene derecho moral a sacar más. Hacerlo está relacionado con algo muy conocido desde la Edad Media y que se llama usura. ¿Qué derecho tendría yo a poner 100 euros en el banco y que al final me dé 110 euros? Tengo el derecho de que si la inflación ha sido del 3% al final del año el banco me devuelva 103, porque de esta manera no pierdo poder adquisitivo. Pero ¿los otros 7? ¿Por qué tienen que dármelos? ¿Qué mérito he hecho yo para que la sociedad me dé los 7 euros? No tengo ningún derecho.

Yo soy contrario a que esto lo hagan las cooperativas y, naturalmente, también las grandes empresas. Nunca diría que hay que buscar esta dimensión grande, sino más bien la proximidad con aquellos que tienen afinidades sociales, como lo son las ONG.

P: ¿Cómo se inició la banca ética en España?

R: Nació hace nueve años como fruto de una conjunción doble entre las ONG y las cooperativas. Las ONG habíamos trabajado a los inicios de los años ’90 en una campaña sobre la deuda externa. En esa época vimos que había una contradicción entre la campaña y nuestras acciones individuales. Por ejemplo, con nuestros ahorros nos metíamos en un plan de pensiones y acabábamos invirtiendo en una empresa que lo que hacía era lo contrario de lo que estábamos pidiendo. A partir de ahí surgió la necesidad de que existieran finanzas éticas.

P: ¿Por qué con cooperativas?

R: Sabíamos que algunas cooperativas se habían encontrado con dificultades de financiación. Habíamos visto que, en Europa, instituciones muchas veces cooperativas financieras eran capaces de proteger a las cooperativas de trabajo y que estaban vinculadas a lo que se llama “bancos éticos”. Entonces nos convencimos de que valía la pena crear algo, y unimos a 54 ONG y cooperativas y creamos Fets (Financiación Ética y Solidaria).

No sólo se quiso que estuviera formado por personas y cooperativas con ganas de impulsar el proyecto. También incluyó a pequeños instrumentos financieros que ya existían. Uno de ellos es Coop57. También entraron Oikocredit, que funciona desde Holanda con una representación en Barcelona; Acción Solidaria Contra el Paro, una asociación que financia acciones de gente parada, y otras organizaciones.

Las cooperativas deberían valorar poner su dinero en un banco ético, principalmente porque se garantiza que con esto harán inversiones de carácter social, pero también porque les puede ayudar en algún momento, con un crédito, si lo necesitaran.

P: ¿El balance es positivo?

R: No estamos descontentos. Se habla de banca ética, y esto es un hecho. Quisimos crear una banca ética en Cataluña y vimos inmediatamente que era muy complicado, porque hace falta mucho capital, una capacidad de rotación de un dinero, muchas autorizaciones del Banco de España, etc. Después de muchos años de luchar optamos por la llegada de bancos que ya estuvieran trabajando en ello en Europa. Fets promovió la creación del proyecto Fiare, que está relacionado con bancos éticos creados ya en Italia principalmente, y que existe en el País Vasco, en Madrid y en Barcelona. El Fets se ha quedado como un observatorio de finanzas éticas.

P: ¿Cuál es la gran diferencia entre un fondo ético y un banco ético?

R: El fondo ético es un fondo que ofrece un banco que puede no ser ético y que en aquel fondo en concreto sí examina en qué tipo de valores invierte. Si se invierte en el fondo naranja, entonces los recursos van a parar a valores éticos, y si es el fondo azul, pues no. No se puede hacer un juicio generalizado sobre dónde se invierte si en una ciudad lo único que hay es un fondo ético, pues es mejor que invertirlo en otro fondo. Si no, puede que se siga el juego a un banco que no es ético. En la banca ética, todos los recursos van a parar a finalidades éticas.