Publicado por: Coceta
Entrevistas / Numero_10 | mar 01 - Jul - 2008

“Necesitamos una ley de economía social”

La larga trayectoria de Federico Mayor Zaragoza (Barcelona, 1934) se destaca por haber sido director general de la UNESCO, a partir de 1987. Doctor en Farmacia, antes había ocupado cargos como el de rector de la Universidad de Granada (1968), subsecretario de Educación y Ciencia del Gobierno español (1974-75), diputado en el Parlamento español (1977-78), consejero del presidente del Gobierno (1977-78), ministro deEducación y Ciencia (1981-82) y diputado en el Parlamento Europeo (1987). Actualmente preside la Fundación para una Cultura de Paz, desde donde responde a esta entrevista.

Federico Mayor Zaragoza

PREGUNTA: ¿Cuál es su opinión sobre el cooperativismo?

RESPUESTA: El cooperativismo es una de las maneras más ingeniosas de unir esfuerzos, de crear empleos, de procurar utilizar la experiencia de unos a favor de otros. Soy muy partidario de que se promocione en estos momentos en que se ha visto que el actual sistema neoliberal, en lugar de disminuir las asimetrías, las ha ampliado.

P: ¿Por qué ha sucedido esto después de tanto esfuerzo?

R: Los valores que habíamos firmado después de la II Guerra Mundial se han abandonado por la codicia de un sistema que busca el mayor beneficio en la menor cantidad de tiempo. En 1974 se propuso que la ayuda a los países que menos tenían fuera el 0,7% del PIB. ¡Nos quedábamos con el 99,3%! Y, en cambio, se sustituyeron ayudas por préstamos. Nos cambiaron los valores por las leyes del mercado. Antonio Machado dijo: “Es de necio confundir valor y precio”, y se confundió. Vivimos en un mundo injusto, donde el 12% del agua es para uso industrial, el 8% para consumo y el 80% para riegos, con subsidios agrícolas para los ricos. Es una economía que invierte todos los días 3.000 millones de dólares en armas, y donde simultáneamente se mueren de hambre entre 60.000 y 80.000 personas al día.

P: ¿Qué es lo que hay que hacer?

R: Volver precisamente a la cooperativa, a la autoformación, al autoempleo, utilizando la experiencia de muchos, con menos formalidades pero más posibilidades de formación de empleo. Aquí necesitamos una ley sobre economía social, que espero que el presidente Zapatero no tarde en poner en práctica. Al cumplirse los 50 años de la ONU se vio que se habían realizado muchas cumbres de desarrollo económico y ninguna de desarrollo social, y se planificó la Cumbre de Copenhague. Allí se marcaron unos compromisos sociales que las cooperativas deberían mirar. Sería bueno ver qué compromisos sociales son los que ahora deben ponerse en la ley. Otra cosa que deben tener en cuenta son los Objetivos del Milenio, y la actual crisis alimentaria.

P: ¿Hasta ahora las empresas no se habían implicado?

R: Ha habido trabas de grandes comerciantes, pero nosotros podríamos hoy, con el conocimiento que tenemos, tener energías baratas a disposición, con la desalinización. Podemos producir alimentos, producir energía muy barata y facilitar el desarrollo global con mínimos. Que las grandes empresas sigan ganando, no en la guerra, sino en la paz, porque es posible.

P: En España se han creado menos cooperativas en los últimos tiempos. ¿Por qué cree que ha sucedido? ¿Es el ser humano individualista y sólo se une cuando es necesario?

R: Esto ha pasado porque ha habido unas grandes burbujas de empleo, en un caso las comunicaciones, en otro la construcción, que dispersan. En el momento en que las cosas se ponen en su sitio, cambia. No hay que preocuparse. Estábamos fuera de escala.

P: Desde las pequeñas cooperativas, ¿cómo se puede ayudar?

R: Es esencial: si nos unimos, juntos podemos. Hay que decir basta, y pueden decir basta los que se asocian. La cooperativa ya es muy importante, pero es muy local. Si forman una red, que se puede hacer muy bien a través de los recursos informáticos, se puede tener una fuerza inmensa. Se puede exigir una buena ley de economía social. Y se puede pedir que la Ley de Dependencia sea una realidad.

P: ¿Tiene esperanzas de que el mundo pueda ser más justo?

R: Lo que me da esperanzas es que el mundo se está asociando. Lo que hace la cooperativa a escala local se está haciendo a escala regional. ¿Qué son los Estados Unidos? Una cooperativa de Estados. Cooperativa significa “trabajar en conjunto”: ‘co-operare’. Pronto se formarán los Estados Unidos de Sudamérica, habrá una Unión Sudamericana, una Unión Europea más allá de la unión económica y una Unión Africana y Asiática que funcionen. Falta muy poco.

P: ¿Los sistemas democráticos no son más fáciles en lo local que en lo global?

R: En las grandes escalas es difícil salvar las distancias. En las grandes cooperativas pasa lo mismo. El voto directo es complejo, y es ahí cuando vienen las formalidades, las burocracias. Pero en pocos años, a través de las nuevas tecnologías, cambiará. Habrá una serie de convocatorias no presenciales que harán posible que todos puedan tener acceso a la toma de decisiones.

P: ¿Qué papel jugará la mujer?

R: Tendrá un papel más relevante. Hoy, en la UNESCO, la influencia de la mujer no llega al 5%, pero en muy pocos años tendremos un 20%. Entonces las cosas cambiarán. Con la mujer, la violencia se utilizará muchísimo menos. Al final, toda la solución es cambiar la fuerza por la palabra. Para esto, las mujeres tienen una propiedad inherente de respeto a la vida.

P: De todos sus viajes y su recorrido, ¿recuerda alguna cooperativa que le haya llamado más la atención?

R: En la India. Allí he visto unas asociaciones de educadores de distintos pueblos que se intercambiaban experiencias. En un lugar donde hay una austeridad tremenda, donde la gente se ha dado cuenta de que tiene que procurar vivir con dignidad, sin que su consumo pueda hacer que los demás lo padezcan. Me impresionó tanto que quise ir a conocer personalmente su sistema de asociacionismo.

P: ¿Cómo vivió usted durante el Franquismo trabajar en pos de la paz?

R: Yo he vivido los años de la guerra y la postguerra. Recuerdo la austeridad de aquellos años. Y recuerdo las implicaciones del sistema. Yo soy catalán, y allí nos prohibían en la escuela hablar nuestra propia lengua.

P: Pero usted tuvo cargos importantes durante ese tiempo…

R: Todo aquello luego evoluciona. A mí me eligieron en una terna, muy joven, rector de la Universidad de Granada. Tuve un buen gobernador civil, que comprendió que la universidad era independiente. Nos movíamos en una libertad regulada y una libertad política única. Yo fui expulsado de un cargo muy importante: del Consejo Superior de Administraciones Científicas. Pero soy un profesional. Tengo recuerdos muy amargos pero también muy buenos, porque ibas viendo que en determinados contextos podías ir poniendo las semillas del mañana. Luego, la Transición se hizo posible gracias al buen sentido, no sólo de los anti dictadura, sino de aquellos que, habiendo formado parte, dijeron: “Ahora hay que dar paso a otra realidad”. Y el gran hacedor es Adolfo Suárez, que era de dentro, igual que Gorbachov era de dentro del sistema [soviético].