Publicado por: Coceta
Cooperación / Numero_20 | lun 12 - Jul - 2010

Cum Verbis trabaja por los intérpretes y traductores en conflictos armados

Entre 2003 y 2007, habían sido asesinados 257 traductores en Irak. Aunque no está difundido masivamente, en los conflictos armados suelen ser más los interpretes y traductores que mueren, que los periodistas.

Traductores

Cum Verbis es una cooperativa de intérpretes y traductores, con sede cerca de Bruselas, formada por un grupo de profesionales cansados del empleo inestable de las agencias internacionales y nacionales, y de las dificultades de muchos para introducirse en el mercado de trabajo. La empresa, cuya creación es muy reciente y que cuenta con pocos socios hasta que logren estabilizar su situación, tiene una red de más de cien personas que trabajan desde varios países del mundo.

En 2007 Francine Feret, intérprete fundadora de la cooperativa, fue a Bagdad a una conferencia de la Federación Internacional de Periodistas (Fip) y comprobó un dato que normalmente es invisible: en los conflictos mueren más intérpretes y traductores que periodistas. De hecho, supo allí que desde 2003 hasta esa fecha habían asesinado a 257 intérpretes en Irak, sin que se dijera nada de ellos en los medios internacionales. Entonces pensó que las cosas no podían seguir así, y que debían hacer algo por sus homólogos.

“A nuestra gente no se la toma tanto en cuenta como a los periodistas y estamos en una situación muy frágil”, explica Francine. “Aunque lo nuestro es un trabajo de discreción, de repetición de lo que dicen otros, esto no es un motivo para dejar que pasen desapercibidos estos asesinatos y maltratos. Queremos dar visibilidad a lo que está pasando”.

Fondos

Ese mismo año la cooperativa Cum Verbis comenzó a reunir fondos para los intérpretes en situación de conflicto y logran totalizar una media de 10.000 euros al año, en un fondo de cooperación que comparten con la Fip al que han llamado Primero de Mayo. “Los periodistas muchas veces envían directamente a los intérpretes a hacer el trabajo y son ellos quienes van a los lugares y corren los riesgos”, explica Francine. “De hecho, nos encontramos con la historia de un intérprete iraquí que traducía al español y que trabajó para el ejército de España y para varios periódicos españoles, incluido El País. Cuando estaba haciendo su trabajo, en un campo de las fuerzas armadas españolas, hubo un atentado a siete agentes del ejército español. Lo detuvieron y lo acusaron de ser cómplice del atentado, y estuvo encarcelado durante un año. Finalmente lo entregaron a las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Estuvo en la cárcel de Abu Ghraib y en Basora y luego quedó libre pero se le cerraron todas las puertas. Da clases en la universidad, en Irak, pero no puede salir del país y le han cortado su mundo laboral. No necesita dinero sino recuperar sus derechos”.

Cum Verbis: una forma de buscar profesionalidad y evitar la explotación

Cum Verbis se creó con el objetivo de organizar a los intérpretes y traductores. “Pensábamos que era muy necesario unirnos para descubrir nuestras condiciones laborales y defenderlas. Sabíamos que las agencias privadas y otras nos explotaban pero nos callábamos la boca por temor a perder lo que teníamos, hasta que nos dimos cuenta de que allí no habría trabajo social, defensa de condiciones de pago y de trabajo sin que hubiera una vertiente económica más sólida y menos explotadora que las agencias que se reparten el mercado. Y pensamos, asimismo, que la cooperativa nos iba a obligar a trabajar juntos, a gestionar colectivamente, a enriquecernos ya no individualmente, sino colectivamente, y que esto era un buen aprendizaje antes de crear el sindicato que, esperemos, algún día, nos permitirá negociar mejores condiciones laborales en el mercado privado y público”.

En esa misma conferencia de la Fip, Francine conoció a Mouayed, un intérprete que antes de la guerra trabajaba en conferencias y que tuvo que huir a Siria durante unos meses, pero que ahora ha decidido volver a su país. De vuelta en Bagdad, tradujo la publicación del fondo de solidaridad y empezó a traducir el sitio web de Cum Verbis. “Recientemente, gracias a que podía acompañar a una delegación sindical, el Fondo le financió la salida del país y su estancia en España donde asistió al congreso de la Fip y de periodistas en Cádiz, pero quisimos que viniera a otros sitios y no le otorgaron ningún visado”, comenta Francine. “Haber obtenido el visado en España le debería ayudar. Por ahora, le buscamos traducciones que pueda hacer desde su país, y queremos que entre en nuestra cooperativa cuando se amplíe, en 2011”.

Bagdad

Los miembros de Cum Verbis también han ayudado a una joven intérprete y periodista que vive en Bagdad, y a cuyo esposo le asesinaron. Era intérprete del árabe al hebreo y viceversa. “Tenía una librería y un día una milicia le fue a buscar y no apareció más. Los que le detuvieron llamaron a su esposa para decirle que si pagaba 5.000 dólares le darían la posibilidad de hablar con él. Ella, con dificultades, pagó, pero no le volvió a ver. Esto sucedió hace cuatro años. Nosotros le ayudamos a ella no sólo moralmente sino con dinero del Fondo. Ella vivía en un barrio chií y tuvo que mudarse, con dos hijos pequeños, a casa de su hermana porque era sunita. Habla muy bien francés”.

Los miembros de Cum Verbis van a continuar y a ampliar las ayudas, y esperan poder, algún día, ayudar también en Afganistán, Somalia, Sri Lanka y otros países. “También en Irak vamos a continuar. Tenemos pendiente un trabajo de investigación que debemos hacer”, concluye Francine.

“Allí, en Irak, el sindicato de periodistas sobrevivió pero no la asociación de intérpretes y traductores, y hay que reconstruirla, como el resto del tejido social. Era un país muy adelantado, un país de agricultura que hoy importa todos sus alimentos. Hay que reconstruir el país desde cero. Actualmente hay un retroceso brutal y hay que ayudar para cambiar las cosas, otra vez”.