Publicado por: Coceta
Nacional | vie 08 - Mar - 2013

Coceta destaca el importante papel del cooperativismo para lograr la igualdad de la mujer, en su mensaje del 8 de marzo

Con motivo del Día Internacional de la Mujer la Confederación Española de Cooperativas de Trabajo Asociado (COCETA) ha enviado un mensaje en el que resalta el importante papel de la mujer en su sector, y la capacidad del cooperativismo para llevar a cabo un cambio histórico del papel de las mujeres, donde “urge redefinir los esterotipos de poder y liderazgo para las mujeres, con la finalidad de llevarlas a convertirse en socias igualitarias en la toma de decisiones y maximizar su aporte al desarrollo socioeconómico”.

“El modelo empresarial cooperativo es la plataforma ideal para derribar las barreras de desigualdad”, explican en el mensaje. “Y está en una posición privilegiada para brindar a las mujeres acceso a una democracia participativa, a instancias decisorias, acceso a los mercados y a la tecnología y sobre todo, para brindarles protección frente a las injusticias del modelo de desarrollo imperante”.

COCETA continúa explicando que “Una tercera parte de los emprendedores del mundo son mujeres y cada vez hay más, sobre todo en países con niveles de renta baja; muchas bajo el modelo cooperativo. Más de la mitad de cooperativistas en el mundo son mujeres. En España,  las mujeres ocupan casi el 50% de los empleos de las cooperativas de trabajo y un 40% de los puestos de responsabilidad, muy por encima del resto de empresas”.

 

A continuación, el mensaje completo:

 

Mensaje por la celebración del Día Internacional de la Mujer

8 de marzo de 2013

 

Hoy se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer, ocasión para resaltar con más fuerza que nunca el papel fundamental de la mujer en el desarrollo económico y social del mundo.

Estamos ante un punto de inflexión histórico en el que urge redefinir los estereotipos de poder y liderazgo para las mujeres, con la finalidad de llevarlas a convertirse en socias igualitarias en la toma de decisiones y maximizar su aporte al desarrollo socioeconómico. La historia nos ha enseñado que las consecuencias negativas de la desigualdad las padece toda la humanidad y conseguir la equidad efectiva de las mujeres es un imperativo social y económico por el que deben luchar hombres y mujeres por igual.

Muchos estudios coinciden en afirmar que hay un nexo esencial que une la meta de conseguir igualdad de derechos para la mujer a todas las metas relacionadas con la reducción de la pobreza, la mejora de la salud y la educación, atenuar los efectos del cambio climático y el progreso hacia el desarrollo sostenible. Todas son metas en común con los objetivos perseguidos por el movimiento cooperativo mundial.

El modelo empresarial cooperativo es la plataforma ideal para derribar las barreras de desigualdad, y está en una posición privilegiada para brindar a las mujeres acceso a una democracia participativa, a instancias decisorias, acceso a los mercados y a la tecnología y sobre todo, para brindarles protección frente a las injusticias del modelo de desarrollo imperante.

Una tercera parte de los emprendedores del mundo son mujeres y cada vez hay más, sobre todo en países con niveles de renta baja; muchas bajo el modelo cooperativo. Más de la mitad de cooperativistas en el mundo son mujeres. En España,  las mujeres ocupan casi el 50% de los empleos de las cooperativas de trabajo y un 40% de los puestos de responsabilidad, muy por encima del resto de empresas.

La convicción de las y los miles de cooperativistas de que toda discriminación basada en el género constituye un obstáculo considerable para la democracia y el desarrollo sostenible, nos insta a promover, defender y aplicar los derechos de las mujeres y niñas; a desarrollar procesos de educación especializados para el empoderamiento de la mujer, a facilitar su inclusión a cargos directivos y administrativos y, a cambiar,  las estadísticas de representación de hombres y mujeres.

Ahora que nuestra sociedad afronta complejos desafíos, desde los económicos hasta los medioambientales, tenemos enormes oportunidades para demostrar que el cambio también puede surgir durante tiempos tan difíciles.

Debemos promover políticas de empleo en igualdad de oportunidades, políticas dirigidas a las personas: promoviendo empresas que consideren ante todo a las personas y no a sus ganancias en su toma de decisiones, con la convicción de que lo mejor es  invertir en sanidad, educación y servicios sociales.

Las empresas cooperativas priorizan el emprendimiento juvenil. Un grave problema en este momento es la falta de empleo para mujeres y hombres jóvenes. Consideramos fundamental potenciar medidas que faciliten el acceso al empleo para los menores de 30 años, para las mujeres menores de 30 años. No podemos permitirnos perder una generación que empiece a trabajar a partir de los 35 años retrasando incluso la edad de tener su primer hijo por la falta de un empleo estable y de calidad.  Ha llegado el momento de demostrar que nuestro movimiento cooperativo puede ser un movimiento para la emancipación económica, social y política de todas las mujeres.

Es nuestra oportunidad para iniciar la década cooperativa demostrando nuestro liderazgo como el modelo empresarial más favorable para el desarrollo socioeconómico creando respuestas trascendentales que marquen la diferencia y sostengan el ímpetu definitivo para que la construcción de otro mundo, sea posible.