Publicado por: Coceta
Numero_13 / Opinión | vie 13 - Mar - 2009

Necesitamos un pacto social

OPINIÓN

Pacto social

En momentos como el actual es necesario pactar.

Una de las lecturas que debería ser obligatoria para toda aquella persona que piense en dedicarse a la política sería El Contrato Social de Jean Jacques Rousseau. Desde mis primeros balbuceos filosóficos, esta obra me cautivó. Rousseau parte de la idea de que el hombre (1762), ahora podríamos decir la persona, nace libre e igual, por naturaleza. Es a partir de la relación de unas personas con otras cuando tienen que ir surgiendo unas reglas de actuación. Son reglas que se enmarcan en la “convención”, es decir, en los pactos; incluso cuando alude a la fuerza escribe: “Convengamos, pues, en que la fuerza no constituye derecho, y que únicamente se está obligado a obedecer a los poderes legítimos. Para a continuación razonar que el fundamento único de toda autoridad legítima serán las convenciones”. Así las personas irán celebrando más convenciones en para obtener un mayor desarrollo. Rousseau preconiza que a medida que la sociedad va creciendo se ha de ir dotando de más instrumentos, trasladados a un gobierno, en base al ejercicio de la voluntad que hace el pueblo. Este ejercicio de voluntad Rousseau lo llama “soberanía”. Si el pueblo cede esta soberanía a un gobierno es en virtud de un pacto. El poder legislativo también pertenece al pueblo y sólo a él, cediéndolo también a los legisladores en virtud de un pacto. Llega a decir que “cuanto más crece el Estado, más disminuye la libertad”, aun cuando esta cesión también es aceptada por la búsqueda y obtención de un bien mayor, la paz y la estabilidad. Es precisamente esta idea la que lleva a las personas a buscar los medios para pactar y avanzar. Esto es lo que se precisa hoy: dejar aparte temas partidistas y buscar el núcleo ideario para obtener la estabilidad y la paz. Siglos después de la publicación de esta obra, en España, en concreto en 1977, se produjeron los Pactos de la Moncloa, que permitieron que una situación de crisis económica aún más grave que la actual (inflación del 20% a mediados de 1976 al 44% en 1977, casi un millón de parados, etc.) se pudiera afrontar. Allí se marcaron las bases para que la famosa “transición española” a la democracia fuera una realidad. Aquellos pactos reprodujeron en su base el Contrato Social; cada una de las personas, en representación de los recién nacidos partidos políticos, firmó, dejando de lado sus propias reivindicaciones, por el fin de lograr un bien mayor: la implantación de la democracia. Cuán lejos parecen estar los políticos actuales de aquéllos y, aún más, parecen haber olvidado todo lo que se puede construir desde la voluntad de pactar, más que desde la voluntad de la oposición. Es momento de recordar una frase de Enrique Fuentes Quintana, entonces ministro de Economía, quien rememorando a su vez una frase de un político republicano de la España de 1932, decía: “O los demócratas acaban con la crisis económica española o la crisis acaba con la democracia”.

* Paloma Arroyo es directora de Coceta.