Publicado por: Coceta
Numero_11 / Opinión | mié 01 - Oct - 2008

Privatizaciones y cooperativas

EDITORIAL

Ya estamos en otoño. El otoño siempre es una época en la que parece que todos los problemas, las situaciones angustiosas… todo parece volver a resurgir. El verano nos sume en un letargo, en el que a pesar de producirse noticias significativas, luctuosas o maravillosas, no llegan a formar parte de nuestra vida diaria. Tal vez el alejamiento por vacaciones de las personas con las que normalmente convivimos hace más profundo ese letargo. Pero es a mediados de septiembre, con el comienzo de los colegios, de las diferentes actividades parlamentarias, judiciales, deportivas, cuando cobramos nuevamente la sensación de pertenecer a la vorágine de este mundo globalizado. Lamentablemente, parece que la globalización sólo nos afecta en aquellas cuestiones que tienen más de negativo que de positivo. Los mercados financieros se están viendo convulsionados y, merced a la globalización, alcanzan a todos los países llamados desarrollados. Ni que decir tiene que salvo algunas voces de alarma, pocos medios se cuestionan qué va a pasar en los países de economía más desfavorecida. Si los grandes bancos desaparecen, si los instrumentos financieros se tambalean, si todo el sistema parece tener pies de barro, ¿qué va a ocurrir donde ni siquiera existía algo? Y en medio de esta situación tan crítica, desde los poderes públicos, una vez más, no encontramos palabras que nos permitan vislumbrar confianza en el futuro. Eso se necesita: confianza y tranquilidad.

Hay recetas, y para eso existen los grandes gurús de las finanzas. Ahora bien, esas recetas pueden resultar muy diferentes en sus resultados según los componentes que se apliquen.

Mientras desde unas posiciones se reclama que sean las propias entidades financieras las que sufran las consecuencias de sus políticas de actuación, desde otras posiciones se está actuando de forma directa por parte del Estado, a través de los bancos centrales, para inyectar liquidez y que el sistema económico, tal cual está construido, prosiga y subsista.

Es ahora más que nunca cuando se necesitan políticas de ayuda, de incentivo, para impulsar el espíritu emprendedor

En todo este ‘barullo’ económico, la ciudadanía es protagonista diaria de cómo suben los precios de todo, al tiempo que la calidad en determinados servicios se está viendo amenazada. Aquí es donde también aparecen diferentes modelos de actuación, aquéllos que defienden privatizar lo más posible para no cargar las “cuentas de los poderes públicos”, no importando de qué servicio se trate, o aquéllos que persiguen el mantenimiento de los servicios básicos para toda la ciudadanía: asistencia social, sanitaria, escolarización, empleo y su cobertura social. Se trata de aquellas prestaciones que a lo largo de los años se han ido obteniendo y que han permitido que, con el esfuerzo de todas las personas, podamos ofrecer “amplia protección” a quienes lo precisan.

Es ahora más que nunca cuando se necesitan estas políticas de ayuda, de incentivo para impulsar el espíritu emprendedor, luchador, que las personas tenemos. Y es aquí cuando desde el cooperativismo de trabajo lanzamos nuestra voz para reivindicar que tenemos cosas que decir y queremos que se nos escuche. Tal vez no sólo estemos asistiendo al nacimiento de una nueva era económica, sino también al resurgimiento de un nuevo diálogo institucional y social. Es preciso que todos arrimemos el hombro. Es necesario que aquellas entidades y colectivos que llevamos años trabajando en la búsqueda de una vida mejor y más digna participemos de esta nueva construcción. La experiencia del cooperativismo de trabajo, a lo largo de más de un siglo de existencia, conviviendo en diferentes regímenes políticos, batallando con diferentes agentes sociales y buscando siempre la democracia, la solidaridad, el pleno empleo, debe ser tenida en cuenta, y aún más si le sumamos la experiencia de todo el entramado de entidades que conforman la economía social.

Es en la prestación de servicios en su más amplia variedad y en la generación de empleo estable y de calidad donde podemos aportar nuestro granito de arena. ¡¡Déjennos hacerlo!!